domingo, 18 de septiembre de 2011

«Investigaciones [carne]»



Lucian Freud. Blond Girl on a Bed, 1987, óleo sobre tela, 41 × 51 cm, Saatchi Collection, Londres.



Escribe Thomas Mann:

«¿Qué era, pues, la vida? Era calor, calor producido por un fenómeno sin sustancia propia que conservaba la forma: era una fiebre de la materia que acompañaba al proceso de incesante descomposición e incesante recomposición de moléculas de proteína de una estructura infinitamente complicada e ingeniosa. Era el ser de lo que en realidad no puede ser, de lo que únicamente se balancea, en precario equilibrio —con placer y dolor a un mismo tiempo— sobre el vértice dentro de este complejísimo y febril proceso de descomposición y renovación. No era materia y tampoco era espíritu. Era algo entre las dos cosas, un fenómeno que se hace visible en la materia, como el arco iris sobre un salto de agua, o como la llama del fuego. Sin embargo, a pesar de no ser material, era sensual hasta la voluptuosidad y el asco, el impudor de la materia que se vuelve sensible a sí misma y a sus propios estímulos, era la forma impúdica del ser. Era un secreto y sensual movimiento en la casta frialdad del universo, un mínimo foco de impureza secretamente voluptuoso, de nutrición y excreción, un soplo excretor de anhídrido carbónico y sustancias nocivas de procedencia y naturaleza oscuras. Era el resultado de un proceso de compensación de su naturaleza inconsistente que obedecía a unas leyes intrínsecas, es decir: era la proliferación, el desarrollo, la formación de esa especie de materia esponjosa hecha de agua, proteínas, sales y grasas que llamamos carne y que luego se convierte en forma, en imagen elevada, en belleza, sin dejar de ser, con todo, la más pura esencia de la sensualidad y el deseo. Pues esta forma, esta belleza, no es de naturaleza espiritual como las obras de la poesía y la música; y tampoco se manifiesta a través de un material neutro y objetivo, capaz de representar el espíritu de una manera inocente, como es el caso de la forma y la belleza de las obras escultóricas. Todo lo contrario, se manifiesta y está construida por la sustancia que, no se sabe cómo, despierta la voluptuosidad, por la propia manera orgánica que se organiza y se descompone constantemente, por la carne que desprende un olor…

»La imagen de la vida se revelaba a los ojos del joven Hans Castorp, que reposaba mirando el valle cristalino, envuelto en sus cálidas pieles y mantas, en la noche helada, iluminada por el resplandor del astro muerto. Flotaba ante él como una visión, desde algún punto del espacio, una figura fantasmal y, al mismo tiempo, muy real: la carnalidad, el cuerpo, de un blanco mate, con sus múltiples olores y vapores, pegajoso; la piel, con todas sus impurezas y defectos, manchas, papilas, durezas, grietas y zonas rugosas y escamosas; recubierta por los suavísimos remolinos del lanugo.

»Flotaba en una especie de nebulosa, de halo, diferenciada del frío de la materia inanimada, en una postura relajada, con las manos cruzadas detrás de la nuca, la cabeza coronada con un producto de su propia piel —frío, queratinoso y pigmentado—, y le miraba con los ojos bajos, unos ojos que, debido a un particular pliegue de la piel, parecían oblicuos; con la boca entreabierta y los labios un poco adelantados hacia quien la miraba descargando el peso sobre una pierna de manera que se le marcaba el hueso de la cadera y apoyando la otra, un poco flexionada, sobre la punta del pie, casi rozando la cara interior de la que soportaba el peso. Allí estaba, de pie, ligeramente de lado, sonriendo, en una postura tan relajada como grácil, con los blanquísimos codos separados, simétricos… Como todo su cuerpo, estaba lleno de juegos de simetrías: a la acre oscuridad de las axilas le correspondía el místico triángulo en que culminaba la noche del regazo, como también los ojos formaban un triángulo con la roja abertura de la boca, y las rojas flores de los pechos con la suave hendidura vertical del ombligo. Un órgano central, así como los nervios motores que nacían en la médula espinal gobernaban el movimiento del vientre y el tórax, la cavidad pleuroepitoneal se dilataba y se contraía, el aliento —caliente y húmedo por la acción de las mucosas de los conductos respiratorios, saturado de anhídrido carbónico— se escapaba entre los labios tras haber provisto de oxígeno a la hemoglobina de la sangre en las celdas del pulmón para la respiración interna.

»[…] La enfermedad era la forma impúdica de la vida. ¿Y la vida? ¿No era quizá también una enfermedad infecciosa de la materia, al igual que lo que se denominaba generación espontánea de la materia podía no ser más que enfermedad, la proliferación de lo inmaterial? El primer paso hacia el mal, la voluptuosidad y la muerte había partido, sin duda, del punto en el que, provocada por el cosquilleo de una infiltración desconocida, se había producido esa primera concentración del espíritu, ese crecimiento patológico y desmesurado de un tejido que, en parte por placer, en parte como medida de defensa, había constituido el primer estadio de lo sustancial, la transición de lo inmaterial a lo material. Eso era el pecado original. La segunda generación espontánea, el paso de lo inorgánico a lo orgánico, ya no había sido más que una peligrosa gradación del cuerpo a la conciencia; lo mismo que la enfermedad del organismo era una exgareración enloquecida y una acentuación desmesurada de su naturaleza física. La vida no era más que una progresión por el camino lleno de aventuras del espíritu que había perdido el pudor, un reflejo del calor que causaba la vergüenza en la materia despierta a la sensualidad y que se había prestado a acoger al desencadenante de todo aquel fenómeno…

» […] Veía la imagen de la vida, sus miembros florecientes, la belleza manifestada en la carne. Esa belleza había retirado las manos de la nuca, había abierto los brazos y, en el interior —sobre todo bajo la delicada piel de la articulación del codo—, se transparentaban las venas azuladas, las dos ramas de las grandes venas y esos brazos eran de una dulzura inexpresable. Ella se inclinó hacia él, sobre él; Hans Castorp sintió su olor orgánico, sintió el latido de su corazón. La ardiente sensación de un abrazo rodeó su cuello y, mientras se derretía de placer y de terror, posó sus manos sobre la parte superior de aquellos brazos, allí donde la piel se tersa sobre el tríceps y es de una frescura exquisita, y sintió sobre sus labios la succión húmeda de un beso.»


Thomas Mann. La montaña mágica. 3ª reimp., trad. de Isabel García Adánez, Edhasa, Barcelona, 2006. Capítulo V, subcapítulo «Investigaciones», págs. 399-401, 413-414.



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miércoles, 7 de septiembre de 2011

Cobertura de “El Accidente”

Éstas son tres notas que aparecieron en medios mexicanos acerca del performance El Accidente. O más bien, debe decirse que es una misma nota, redactada por Notimex, y aparecida en tres medios.

Sólo una precisión: Martha Moreyra estudió en el Conservatorio Nacional de Música, no en la Escuela Nacional de Música.











Performance multidisciplinario "El Accidente"





Los pasados jueves 25 y viernes 26 de agosto de 2011 se estrenó oficialmente el performance multidisciplinario El Accidente, con la bailarina Ariadna Franco, la violinista Martha Moreyra y el pintor Inti Santamaría.

El lugar fue el foro La Morada de la Unidad de Vinculación Artística (UVA) del Centro Cultural Universitario Tlatelolco. Dado que los tres creadores hemos estudiado en la UNAM, nos da gusto estrenar la pieza en nuestra casa de estudios.

Agradecemos mucho las gestiones y el entusiasmo de Ignacio “Nato” Pla, y la eficacia de Deniss Ortiz y Fernando Lomelí en la UVA. La luz, el video y el audio estuvieron a cargo de Abraham Rojas y Maleny García. Y también muchas gracias al público asistente.

¡Vamos por más funciones en más foros!


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martes, 31 de mayo de 2011

REPROBAR A UN ALUMNO ES TRAUMARLO

«No puedes reprobar a tus alumnos, sobre todo si esa reprobación conlleva que uno o una de ellos se dé de baja de nuestra escuela. ¿No entiendes que ellos tienen todo el derecho de llegar tarde si así se dan las cosas? A veces hay excesivo tráfico en esta ciudad, y uno no puede prever ya ese tipo de contratiempos. Demasiada gente ociosa y revoltosa decide estorbar en las calles y no dejarnos trabajar a los que sí creemos en un México mejor.

»El hecho de reprobar puede frustrarlos y dejarles heridas irreparables en sus psiques frágiles. Podrían llegar a grados nefandos de depresión y alcanzar incluso un estado suicida. Y no queremos eso: nos quedaríamos sin juventud en este país. Y es que ¡yo creo en nuestra juventud! Necesitamos muchos entusiastas jóvenes que nos contagien sus grandes anhelos, sus maravillosas ilusiones y esa enorme alegría de vivir que nos da dichosos ánimos en medio de tanta adversidad.

»¿Son incumplidos? Yo no lo diría así. Más bien son libres. Son espontáneos. Son gente que necesita apoyo y comprensión, no coerciones ni límites dictatoriales. ¿Que no trajeron la tarea, que se les olvidó hacer una lectura? Bueno, míralo de este modo: algún día se percatarán de las necesidades de la vida; pero no ahora mismo, que es un momento en que deben explayar su ser sin que los restrinjamos. Nuestra misión debe ser, a lo sumo, esforzarnos por inculcarles en un semestre lo que sus pobres padres (siempre tan ocupados intentando ganarse la vida) no han logrado imbuirles en dos décadas.

»Recuerda que son chavos de 18 años. Aún no entienden muchas cosas. Sí, es cierto que son mayores de edad que pueden chupar, manejar autos (quizá chocarlos), fornicar y aun votar si así lo deciden. Pero su criterio todavía no está formado. ¿No te acuerdas de cómo eras tú a esa edad? ¡A los 18 uno todavía es un retoño sin dirección en la vida, uno todavía necesita estimulación temprana y entrar a una escuela que sea una guardería para veinteañeros!

»No es que sean mediocres en sus logros, flojos en su actitud ni dispersos en su trabajo escolar. Seguramente nuestros alumnos, en sus cinco viajes a Europa de este año, habrán visto horizontes mucho más amplios y libres que los que tú los obligas a ver. Pareces carcelero. Y además ingrato, porque ¿no ves que vivimos de sus colegiaturas? ¡No muerdas la mano que te alimenta! Si incurres en semejante innobleza incluso podré considerar el asignarte menos horas de clase el semestre próximo.

»En verdad no sé cómo no lo entiendes. Todo lo hacemos por el bien de la educación. ¿No te das cuenta?»



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miércoles, 27 de abril de 2011

Yo "arteo", tú "arteas"...

Hoy aprendí que la palabra "arte" debe ser usada más para adjetivar que para nombrar. Quizá sea más bien un verbo. Pero es imposible afirmar con certeza que algo es de por sí arte.

Si Heidegger decía "mundear", ¿por qué no decir "artear"?





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lunes, 25 de abril de 2011

NON SERVIAM!





Ante una industria deshumanizada, llena de empresarios cinematográficos que utilizaban a los actores como meros instrumentos, la bailarina y escritora (y también actriz) estadounidense Louise Brooks (1906-1985) se atrevió, en plena época del cine mudo, a confrontar al mismísimo Benjamin Schulberg, jefe de producción de Paramount Pictures en Hollywood. No fue sorpresivo, entonces, que después sufriera el ostracismo de buena parte de los directores y productores de la famosa "fábrica de sueños".


¿Capricho impulsivo por parte de la joven? Quizá; pero al final ella tuvo toda la razón. ¡La independencia es cara pero necesaria! Es una lección que Brooks nos dio en 1928.



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jueves, 17 de marzo de 2011

Pura guapura


En puro Photoshop.

sábado, 12 de marzo de 2011

Otra versión




Todo en Photoshop.

Más caricatura


Un personaje inventado. Las líneas las dibujé hace años y hoy agregué el color.




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miércoles, 16 de febrero de 2011

A salvar la humanidad


Para que vean que el Inti también ayuda a la humanidad.
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jueves, 10 de febrero de 2011

Sobre la Bienal Tamayo


La pintura muchas veces se ha anquilosado, y peor los discursos a su alrededor. El arte en general ya no puede catalogarse según las disciplinas de las Bellas Artes del modo en que lo hizo Lessing en su Laocoonte (y luego Galvano della Volpe y Clement Greenberg, por ejemplo). El arte contemporáneo ya no se divide según la «pureza» de los cinco sentidos ni según un material específico: bronce, mármol, óleo; sino que se basa sobre todo en estrategias: azar, citas, intervenciones, apropiaciones, documentaciones… Las mismas artes «visuales» ni siquiera pueden ya confiar siempre en la pura visualidad: son también conceptuales, incluida cierta pintura. ¿Eso significa que se debe hacer una bienal de arte en general y sin apellidos, un Arte con mayúscula, sea lo que esa entelequia signifique? ¿No hay ya una frontera entre, por ejemplo, la fotografía y la música? (Recuérdese la intersante propuesta hecha en la Bienal de la Universidad Autónoma del Estado de México, que en 2005 recatalogó las manifestaciones del arte en «imagen instante», «imagen movimiento» e «imagen tiempo».)

Pese al borramiento de las fronteras entre las manifestaciones artísticas sigue habiendo aún nichos muy delimitados como el Centro de la Imagen, una muestra de performance, festivales de videoarte y de arte sonoro. También sigue habiendo ciertas obras que se atienen a divisiones tradicionales de géneros, estilos, escuelas, disciplinas. Dado que se sigue produciendo pintura, ¿por qué no puede ser tan legítima una bienal de pintura como de otras disciplinas?

También existen artes emergentes, hegemónicas y residuales; coexisten simultáneamente tanto arte moderno como contemporáneo. La pintura puede ser contemporánea más allá de que ciertos pintores defiendan discursos con 60 años de envejecimiento. Si la convocatoria de la Bienal Tamayo sólo es respondida por la enésima generación de la Escuela Mexicana de Pintura, siempre se puede declarar desierto el concurso.

Lo anterior puede seguirse discutiendo por años. Se quiso, saludablemente, replantear una Bienal avejentada y agonizante, acercándola a las nuevas plataformas de producción artística y los lenguajes contemporáneos. Por desgracia, esta no parece ser la reflexión de los que quisieran suspender la Bienal ni de la mayoría de quienes la han rehabilitado. Lo malo no ha sido abrir el debate sino sólo discutir por discutir, empezando porque en 2007 se propuso la medida excluyente (afortunadamente abortada) de que la participación en Bienal se diera sólo por invitación VIP. Tampoco ahora se declara con qué criterios exactos va a implementarse esa «renovación» de la Bienal.

En una esquina estuvieron y están élites en las que campea la frivolidad. Para ellas todo vale, hasta la idea más gratuita y zonza, siempre que se apoye en galimatías teóricos que suenen importantes. (Léase el genial texto «Residencia en la caries» de Guillermo Sheridan, Letras Libres, junio de 2004: http://intisantamaria.blogspot.com/2010/01/residencia-en-la-caries.html.)

En la otra esquina están los pintores que buscan un trampolín legitimador, y que, ansiosos de reconocimento, aúllan ante la posible desaparición de un espacio supuestamente propio, pese a que al mismo tiempo reconocen que, de todos modos, la Bienal se había convertido en una pasarela de artistas-de-concurso donde sólo ganaban unos poquísimos apadrinados.

Y en medio quedó el debate serio de ideas, aislado y aplastado por ambos extremos y por las arbitrariedades políticas. Quizá todo esto no sea más que una muestra de cómo en México seguimos dependiendo de una legitimación estatal y cómo en el siglo XXI hemos sido incapaces de generar un espacio independiente para la pintura: dependemos mayormente de bienales, becas y premios financiados con dinero público. Puede atribuirse a ello la pugna por la Bienal.

Si bien la raíz del problema yace en la misma naturaleza del arte, este sainete particular no lo jugó la Pintura contra el Arte Contemporáneo. Lo jugaron algunos «pintores» contra algunos «artistas contemporáneos» (y viceversa). Y —ay— los políticos.







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jueves, 13 de enero de 2011

Democracia cultural

[Diseño de la cubierta del libro editado por el FCE de México. Los derechos no son míos.]




No ha perdido validez el libro Democracia cultural de Lucina Jiménez y Sabina Berman, publicado en México por el Fondo de Cultura Económica hace un lustro.

Entre sus puntos principales están éstos:
- Hay una sobreoferta de arte y no se sabe dónde colocarlo para que encuentre a su público, lo cual incide en la carencia de función social del arte.

- Esa sobreoferta se confronta con la realidad de que no hay aumentan las becas estatales. Hay más burros y menos olotes.

- Los artistas de todas las disciplinas, al egresar de las escuelas profesionales, siguen (seguimos) ignorando cómo incursionar en el mercado, cómo promovernos, a quiénes dirigirnos.

- Es importante realizar los vínculos cultura-turismo, cultura-globalización y cultura-educación pública.

- Lo escandaloso: el Conaculta gasta 80% de su presupuesto en administación, en pura burocracia. El 10% va a difusión. Y el otro 10% al subsidio de los artistas.

- Una ventaja de las artes en Estados Unidos es que el National Endowment for the Arts otorga estímulos fiscales.

- Tomar espacios alternativos puede ser una opción viable a la carencia de suficientes foros adecuados.

El núcleo de libro trata acerca de CREAR MAYORES VÍNCULOS ARTE-SOCIEDAD. Eso ayudará a que nuestra carrera de artistas sea autofinanciable: a vivir de nuestro trabajo como lo merece todo profesional. ¿Se podrá?




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martes, 11 de enero de 2011

Pues sí

En algún lugar siempre habrá algo bueno para cada quien.





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sábado, 1 de enero de 2011

Vita brevis

Hoy es el día 366 del año pasado.
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[Ilustración de John Tenniel para Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, 1865. ]








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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Contra la pedagogía del opresor

Acá anoto un plan ambicioso para mi próximo semestre (febrero-julio):

- Despertar el sentimiento de la dignidad humana a través de la libertad de elección
- Generar empatía hacia todo lo humano
- Eliminar el clasismo
- Eliminar el racismo
- Fomentar el razonamiento crítico y cuestionador
- Fomentar el afecto por la lectura

Si logro que un solo alumno empiece a darle vueltas serias a una sola de estas cuestiones, me daré por satisfecho.

Para conseguirlo, yo en lo personal necesitaré cumplir un solo objetivo básico, a veces muy arduo:
- Tener fe en todos los alumnos





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domingo, 5 de diciembre de 2010

Para el trabajo final de los alumnos

Todos los materiales que se diseñen deberán estar pensados para la promoción del libro. Por ello, el cartel y el pendón deberán llevar texto. Lo mejor es que también lo lleve el separador. El texto deberá ser:
- Nombre del autor
- Título del libro
- Nombre de la editorial
- Eslogan (el cual ustedes mismos deberán proponer)

El separador puede tener muchas medidas, pero yo recomiendo 15 por 5 cm. Debe ir impreso en cartulina, o por lo menos en papel cuché de 250 gramos.

El cartel será de 90 por 60 cm, impreso en papel cuché de 125 gramos (o el gramaje que más se le acerque).

El hipotético pendón real tendrá unos 2 metros de alto; pero ustedes no lo hagan tan grande: sólo hagan un dummy de 90 cm de alto. El ancho lo deciden ustedes (yo sugiero 45 cm). Recuerda que el pendón es para colocar en la librería, ya sea colgando del techo o apoyado sobre el suelo, así que debe ser muy visible.

Para el pendón, el separador y el cartel sólo usen las imágenes que ya tengan hechas para las portadas. Usen las tres diferentes portadas, de modo que el pendón no tenga la misma imagen del cartel, y el cartel no tenga la misma del separador.




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domingo, 21 de noviembre de 2010

Joaquín Sorolla

Joaquín Sorolla: Cosiendo la vela, 1904, óleo sobre lienzo, 93 × 130 cm

Sorolla: alguien que pintaba como se respira: de manera espontánea, natural, directa, sin enredos, fiel a las cosas como son, ni más ni menos. No cualquiera.






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jueves, 11 de noviembre de 2010

Paráfrasis de un correo electrónico que recibí hace unos días

De: [Zutano] <[zutano]@[servidor].com.mx>
Fecha: 1 de noviembre de 2010 21:45
Asunto: Convocatoria expo [Equis] a inaugurarse el 3 de diciembre 2010
Para: Fundación [Fulana] AC

Cc: Inti Santamaría y como cien otros contactos

Le escribimos a usted para invitarlo a exponer su obra artística. Pero debe tener en cuenta lo siguiente:

a) La exposición será en un museo PÚBLICO regional de medio pelo, por no decir desconocido. (Es decir: la exposición no aportará nada al currículum de nadie, excepto de alguien que nunca haya expuesto.)

b) La obra deberá haber sido realizada ex profeso para la ocasión (se trata del trigésimo aniversario de un hecho histórico equis); la obra deberá ser, pues, totalmente inédita.

c) Tiene usted 15 días a partir de hoy para entregar la foto de su nueva obra inédita. Más le vale apurarse si quiere aprovechar nuestra invitación.

d) Aunque usted es el invitado, usted tiene que pagar una «cuota de recuperación […] de $150.00 pesos m.n. que cubrirá diversos gastos, como son: diseño de catálogo, impresión de catálogo, coctel y difusión en medios entre varios otros». (Entiéndase que al diseñador del catálogo sí se le paga, pero al artista —o sea a usted— no. Tampoco le rendiremos cuentas del costo de la impresión y de la difusión.)

e) Obviamente el transporte de la obra corre a cargo de usted. Aunque nosotros lo invitamos, no podemos echarle la mano en ese aspecto; más bien, usted resuélvanos ese problema.

f) La exposición podrá ser itinerante. La cuota de participación por cada itinerancia será de 100 pesos. Pero como somos muy buena onda, no lo obligaremos a participar en las exposiciones subsiguientes.

g) Ahora bien: si usted tiene la suerte (cada vez más improbable en este país) de que alguno de los visitantes se anime a comprar su obra, deberá darnos forzosamente el 15% del precio.

Sabemos que a un conferencista se le debe pagar por dar una conferencia; a un pianista se le tiene que pagar por interpretar un concierto; a un profesor se le ha de retribuir por impartir una clase. También sabemos que una exposición no se paga sola: alguien tiene que correr con los gastos. (Los museos públicos ya cobran. Para la cultura no hay presupuesto, ni modo.) Pero nosotros no tenemos tiempo para buscar patrocinadores privados ni públicos. Así que los invitamos a que pasen a pagar ustedes su propia exposición.

Los artistas plásticos están entre los pocos profesionales que tienen que pagar para ejercer su profesión. Si quieren practicar su arte con libertad deben al menos pagar una fianza, ¿o no?

Estamos trabajando para ustedes. De nada.





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domingo, 31 de octubre de 2010

"Cuatro caminos hay en mi vida..."

En la escuela de arte deberían aclarar que en la artisteada hay, por lo menos, cuatro opciones, que son cuatro diferentes y divergentes vocaciones:

1) Ser famoso.

2) Ganar dinero.

3) Ser prestigiado.

4) Ser buen artista.

En ocasiones dos o más opciones van juntas. En casos gloriosos, las cuatro coinciden. Pero las más de las veces, uno apenas puede intentar alcanzar una sola.






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lunes, 25 de octubre de 2010

Buenas intenciones de "Sala tomada"

Ayer, domingo 24 de octubre, vi la presentación de la obra Sala tomada en el Teatro de la Danza, en la ciudad de México. La autoría es del Colectivo Inquietando, integrado por Zulai Macías, Alma Quintana, Esthel Vogrig, Magdalena Leite, Karina Terán, Nadia Lartigue, Juan Francisco Maldonado, Diana Sánchez, Anabella Pareja Robinson, Nuria Fragoso, Paulina Rucarba, Melissa Cisneros y Marta Sponzilli. Aquí mis impresiones:

Lo primero que quiero subrayar es el mérito enorme de la pieza. Se necesita mucho valor para presentar una obra nada convencional, un verdadero experimento, en los teatros de danza. Sala tomada es una iniciativa profundamente saludable, porque se atreve a echar a la basura el estilo de la danza tradicional y la postura pasiva del público. En México es importante que la danza se sacuda el preciosismo técnico, y que los bailarines sepan que son algo más que atletas o contorsionistas lindos y decorativos, una especie de supermodelos nice en movimiento. Los espectáculos de danza deben ser más que unos juegos olímpicos donde esperamos ver quién salta más alto o gira más rápido o realiza las más impresionantes proezas circenses. Las infinitas Giselles o los Cascanueces innumerables personalmente me aburren. Por eso creo que Sala tomada es una acción de limpieza, un acto higiénico. Es una obra para gente que quiere cuestionar a fondo la danza, desde su condición de creadores o bien de espectadores. Especialmente agradecibles fueron su desparpajo y espontaneidad.


Yo asistí solamente el domingo 24 de octubre, y presencié la historia de una coreografía que se cuestiona a sí misma. Vi una sucesión de acciones, unas breves y otras más largas, enfocadas a destruir los convencionalismos y las rutinas. Ésa es, como dije arriba, la función higiénica de Sala tomada, es una excelente función negativa (de negación). Todo el tiempo la obra se trató de NO hacer algo previsible, de NO seguir caminos trillados, de NO aceptar lo establecido. Fue una serie de negaciones, y como tal creo que fue muy interesante. Pero –y esto quiero subrayarlo— no vi nada más. Es cierto: Sala tomada es valiente, es novedosa y se cuestiona a sí misma; pero ¿y?


Honestamente creo que la pieza no salió de su afán de negar y no propuso otra cosa. Eso se reflejó en el hecho de que, a ratos, varios miembros del público empezamos a cabecear. Creo que hay otras maneras de provocar al público. Se puede escandalizar, ofender, insultar o dejar patidifuso al público, y eso es meritorio (y cada vez más difícil), pero aburrir es mortal para la pieza. O casi siempre. Algunas obras valiosas quizá podrían ser aburridas, pero a propósito, con un sentido consciente y bien enfocado. Y si aburrir no es intencional, entonces mejor debería haber brevedad y concisión; es más adecuado no extenderse indiscriminadamente, no abusar del tiempo del espectador. Si la obra se alarga, que sea por algo que valga la pena. (Entonces se preguntarán: “¿Por qué te quedaste hasta el final de la función?” La respuesta es: “Porque me despertó gran curiosidad saber cómo acababa todo.”)


Si la obra se basa en la improvisación, hay que procurar que ésta no se salga de las manos. Ahora bien: creo que a Sala tomada la salvó su desparpajo y que no fue nada pretenciosa. Recuerdo un caso semejante de una obra supuestamente “propositiva” y “cuestionadora” (pero ésa sí muy, muy pretenciosa) titulada Solar, que se presentó en el Centro Universitario Tlatelolco creo que en 2008 o 2009. Según yo, fue un fracaso rotundo porque levantó altísimas expectativas pero se quedó en un ejercicio estudiantil de “creadores” con muchas palancas, influencias y conectes.


¿Qué es el arte? ¿Todo es arte? ¿Todo el arte vale la pena? ¿Cuál es el criterio de valor o “calidad” en el arte? Hay dos cosas ciertas: 1) Nadie se pone de acuerdo en las respuestas a esas preguntas. Pero también, muy importantemente: 2) Es ESENCIAL ponerse a ESTUDIAR lo que otros creadores han propuesto e investigado al respecto, revisar la historia. Si Sala tomada quiere ir más allá de la danza tradicional, pues hay que meterse a los libros y/o videos de gente como Tadeusz Kantor, Antonin Artaud, el Living Theater de Nueva York, Fluxus, John Cage y Joseph Beuys, por mencionar algunos casos. Se debe estudiar el hecho escénico desde las más variadas perspectivas, por ejemplo el teatro y la performance. Muchas cosas que ustedes presentaron ya han sido planteadas en las artes visuales desde hace cuarenta o cincuenta años, y de manera más contundente. ¿Por qué no entrar a un taller de performance? ¿Por qué quedarse a solas con la gente de danza, pudiendo colaborar con quienes llevan toda una vida investigando esos mismos temas? Eso sí: sin necesariamente quedarse atado a una etiqueta.


Es decir: aterrizar toda la reflexión que la obra tiene atrás. En lugar de citar nombres como los de Borges o Walter Benjamin (cuya lectura se nota que SÍ han realizado, y con mucha atención), más bien se trata de HACER VISIBLE, PERCEPTIBLE la reflexión en el cuerpo mismo de la obra, no sólo con mencionar a los autores. No quedarse en el puro rollo.


Creo que para el público (o al menos hablo por mí) es más interesante ver no sólo cómo una obra se replantea y cuestiona a sí misma, sino que una obra de este tipo hable de algo más allá de ella: que diga algo sobre la vida afuera del escenario, que deje de mirarse el ombligo. Por ejemplo, puede hablar sobre política, o sobre la muerte de un ser querido, o sobre sentimientos amorosos o religiosos o depresivos… No sé: los temas son infinitos. Pero siempre evitando caer en el callejón sin salida del arte conceptual más purista y estricto (pienso en Joseph Kosuth y en el grupo Art & Language), que acaba volviéndose abstruso, seco, árido y estéril. El arte-sobre-el-arte ya está muy visto, y opino que es un camino que en la década de 1970 llegó a su final.


Yo tengo la impresión de haber visto un ejercicio, pero no una auténtica obra “procesual”, en el sentido en que puede serlo una de las Európeras de John Cage, por poner un caso.


Pero a pesar de todo mi mamoncísimo comentario, reitero que me parece admirable el esfuerzo que han hecho. No cualquiera se atreve. Hacen falta más trabajos de este tipo; solo así se llegará a concretar resultados más sólidos. Mientras tanto, esto es un principio, y nada despreciable.





[Lean una muy argumentada réplica a este escrito aquí: http://intisantamaria.blogspot.mx/2012/07/una-carta-de-mariana-arteaga.html ]

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